Uno de los errores más graves que cometen algunos progenitores es creer que pueden dejar de pagar la pensión alimenticia si consideran que es injusta, si el otro progenitor les impide ver a los hijos, o simplemente si atraviesan dificultades económicas.
La pensión alimenticia fijada en sentencia judicial es una obligación legal de cumplimiento obligatorio. Dejar de pagarla tiene consecuencias civiles y, si el impago es reiterado, también consecuencias penales.
Cuando el progenitor obligado deja de pagar, el receptor puede acudir al juzgado que dictó la sentencia y solicitar la ejecución forzosa. El juez puede ordenar:
Es la medida más habitual y efectiva. El juzgado notifica al empleador del deudor que debe retener una parte del salario y transferirla directamente al receptor. El embargo se calcula sobre el salario neto, con los límites del Código Civil: es inembargable el equivalente al Salario Mínimo Interprofesional, y sobre el resto se aplican porcentajes crecientes.
El juzgado puede ordenar el embargo de saldos en cuentas bancarias. El banco está obligado a retener el importe de la deuda acumulada y transferirlo al juzgado.
Si no hay salario ni saldo suficiente, se pueden embargar bienes muebles e inmuebles: vehículos, inmuebles, inversiones. El embargo de inmuebles implica su posterior subasta judicial.
En casos de deuda acumulada, el juzgado puede ordenar a la Agencia Tributaria que retenga la devolución del IRPF del deudor y la transfiera para saldar la deuda.
Si el impago es doloso y reiterado, el progenitor puede cometer un delito tipificado en el artículo 227 del Código Penal español. Este artículo castiga con pena de prisión de 3 meses a 1 año o multa de 6 a 24 meses a quien:
La pena de prisión puede ser sustituida por trabajos en beneficio de la comunidad. Sin embargo, la condena sí genera antecedentes penales que pueden afectar a futuros empleos, visados o procedimientos administrativos.
Las pensiones no pagadas generan una deuda acumulada que no prescribe hasta los cinco años desde cada mensualidad impagada. Esto significa que el receptor puede reclamar en cualquier momento las cantidades adeudadas de los últimos cinco años, más los intereses legales correspondientes.
La deuda alimenticia tiene carácter preferente sobre otras deudas en el proceso de ejecución, lo que facilita su cobro incluso en situaciones de concurso de acreedores.
Si atraviesas dificultades económicas reales que te impiden pagar la pensión, lo más importante es actuar legalmente y con rapidez. Nunca dejes simplemente de pagar sin hacer nada.
Los pasos correctos son:
Aquí hay una matización importante: el progenitor receptor no puede perdonar la deuda pasada de las pensiones correspondientes a cuando el hijo era menor, porque esa deuda pertenece en realidad al hijo, no al progenitor. Sin embargo, una vez que el hijo es mayor de edad, sí puede renunciar a reclamar las deudas acumuladas durante su minoría de edad si así lo decide libremente.
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